Hace algo más de dos meses y medio conocí a una joven chica, bastante simpática, un poco loca y, todo hay que decirlo, muy guapa. Estábamos en una convivencia organizada por el grupo de pastoral y ella iba de Caperucita Roja. Empecé a hablar con ella cada vez que la veía por el colegio, durante las Navidades por Internet y posteriormente los Viernes por la tarde, acompañándola a clases de Geología jaja. Así fue que poco a poco, con la tontería de Caperucita, fui descubriendo a la persona que tenía ante mí. Sin duda alguna, lo que más me fascinó y sigue fascinando es esa sonrisa enorme de oreja a oreja que siempre lleva, trasmitiendo alegría a pesar de que las circunstancias no sean lo más favorables. A mí, personalmente me pasó eso. Por aquel entonces estaba en un mal momento personal, marcado por una experiencia un tanto, no desagradable, sino decepcionante y ahora mismo indiferente. Una vez la conocí, no puedo entender qué pasó, mis problemas parece que desaparecieron.
He de decir que, aunque no lo sepa, se ha convertido en una persona muy importante en mi vida, porque sé que cuando las cosas me vayan mal ella está para dar una sonrisa con la cual me quite todos los extraterrestres de la cabeza. Sin embargo, estoy frustrado, y ella lo sabe, porque quisiera poder hablar más con ella en persona de lo que podría, dado que nos vemos casi todos los días en el colegio, en su escaso tiempo libre; es frustrante cuando la mayor parte del tiempo que hablo con ella sea a través de una maldita pantalla de ordenador, y lo odio, porque no me gusta tener a la gente a distancia, me gusta tenerla cara a cara, además de que sé que le molesto cuando está estudiando, aunque me diga que está descansando. Y es desaprovechar el hecho de la suerte que tengo de verla todos los días, tengo grandes amigos a los que, por desgracia veo en muy pocas ocasiones, incluso una gran amiga que nunca he visto, miento, nunca he visto a menos de 50 metros... Pero yo quiero hablar de Caperucita. Sé que no ha tenido suerte para su cumpleaños, pues está en mitad de unos exámenes en los que se juega mucho. Yo quisiera, desde aquí, desearle lo mejor para sus exámenes, que tenga toda la suerte posible y mandarle un mensaje de ánimo:
Quiero sepas que eres una persona increíblemente maravillosa, por la cual todos los días agradezco de tener tan cerca y a la que doy gracias por hacer caso a un pobre desgraciado. Sé que en un tiempo se irá, por el tema de la universidad, por lo que no la veré tan a menudo como ahora puedo, así que ya solo pedirle que me tenga un hueco en alguna esquina de su ser y que me recuerde, aunque sea en forma de trilobites, a la vez que le digo que me tiene aquí (en el WhatsApp) para lo que desee. Intentaré dedicarte un poco más de tiempo en persona que en Internet. Un grandísimo abrazo, cuídate muchísimo, felicidades por tus 18 años y espero que disfrutes lo que no está escrito, te mereces lo mejor, porque eres única. Para todo lo demás, que sepas de una canción con la que siempre me acuerdo de ti, I Walk Beside You, porque siempre estaré a tu lado, para cualquier cosa que necesites.
Te quiero mucho, Andrea, Feliz 18 Cumpleaños :)
Carpe Diem