Hoy he experimentado sensaciones muy fuertes. Todos sufrimos mucho por los acontecimientos que se nos presentan en la vida. Dolores de amor (también conocidos vulgarmente como temas chorbiles en mi jerga personal) o el dolor de la muerte de una persona a la que amábamos. Estos palos que nos da la vida nos tiran al suelo. Nos sentimos hundidos, ahogados en una angustia que nos somete. Todos sabemos esa frase que dice: "Caerse está permitido, levantarse es obligatorio". No para todos es igual de fácil. Por suerte, contamos con unos seres, a veces odiados y otras idolatrados: amigos (o hamijos). Los verdaderos, esos seres altruistas que pasarían horas y horas y días y días y años y años, dejando otras cosas a un lado para darte un poco de su tiempo. No pases un día sin apreciarlos y sin agradecerles lo geniales e importantes que son para ti y actúa como tal.
He encontrado, en una canción (cómo no...), la frase que resume perfectamente a mi circulo de amigos. Les dedicaría todas las palabras que existen en el mundo para compensarles por el tiempo, que a lo largo de su vida han dedicado en mí. Esto me anima día a día a ser mejor amigo. Porque, haciendo feliz a otros es como uno encuentra verdaderamente su felicidad. Al menos yo...
So much more than Charlie's waking me To my core and Charlie's shaking me Tell my story Charlie's making me And Charlie's making me smile. Ohh-oo whoa now
My heart Your skin This love I'm in We don't arrive, without a suprise You're right I'm wrong Be free Be long Intimate sight, has come into light My heart Your skin This love I'm in We don't arrive, without a suprise You're right I'm wrong Be free Be long Intimate sight, has come into light
Primer día de clase de 2012. De vuelta a casa. Nada especial que comentar sobre el día, simplemente que me hace feliz estar allí, mi verdadera y eterna casa. Ver a la gente con la que quiero estar, disfrutar con mis amigos, reírnos de nuestras propias paridas... Vamos, lo de siempre y siempre en buena compañía.
Reflexionando, como muchas otras noches, he llegado a una conclusión: tengo miedo. ¿De qué? No de nada en particular que sea físico, aunque en parte sí. Tengo miedo del tiempo que nos queda. Todo esto de la vuelta de vacaciones de Navidad, y ciertas conversaciones con Caperucita, me han llevado a pensar en lo que supone perder a la gente. Por desgracia, nadie es eterno, a todos nos acaba llegando la hora de partir, ya sea por motivos personales, profesionales o por temas más trascendentales.
Normalmente, esto suele ser un hecho inesperado, de repente un día se te presenta la pérdida de alguien conocido. Y verdaderamente le tengo temor a eso de perder a tus allegados. Es muy sufrido que siempre esas grandes personas que entran en tu vida puedan desaparecer sin más.
Afortunadamente, mi gran amiga la música me ha ayudado a aprender bien la lección.
Where I go I just don't know
I got to, got to, gotta take it slow.
When I find my piece of mind,
I'm gonna give you some of my good time
Lo importante que todo el mundo debería recordar es el llamado Carpe Diem, que explicaba anteriormente en otra entrada, ama a tus conocidos, entrégate a ellos, porque puede que un día los pierdas. E independientemente a esto, una lección más importante, he comprendido que lo importante de las personas, aunque cambien, no es que estén ahí a tu lado siempre, hay algo más trascendental. Es el hecho de la marca que estas personas tan importantes puedan dejar en ti, sus valores, sus sentimientos, todo aquello que te han enseñado.
Por eso, tengo miedo a perder a la gente, sin embargo, me resulta de gran alegría pensar que aunque físicamente estas personas no estén conmigo, mis amigos, muchos de los cuales cuando terminen el instituto no volveré a ver; lo que les hizo especiales para mí, me acompañará para siempre en mi vida, porque sé que aunque se hayan ido, su espíritu continuará.
Muchas veces me voy a dormir con la sensación de que he malgastado un día. Siempre, en estas ocasiones, a uno se le queda un sentimiento de remordimiento de no haber hecho algo interesante o que te dé satisfacción.
Cierto día conocí una historia entorno a una expresión muy popular. Carpe Diem. Aprovecha el momento.
Mucha gente se lo toma a la ligera como una fiesta desenfrenada sin pensar en el futuro, yo lo veo como un toque de atención, entrega tu amor a los demás siempre que puedas, porque tal vez llegue el día en el que no puedas hacerlo.
Es la reflexión que he tenido estos días. He conocido a personas maravillosas y he compartido momentos muy felices con personas que ojalá hubiera conocido antes. Ahora se me presenta un 2012 que espero que pueda disfrutar al máximo. Decía que en ocasiones sentía la sensación de haber malgastado el tiempo y, ahora, que terminan las vacaciones de Navidad y volvemos a la rutina, mucha gente se lamenta no haber hecho cosas o haber disfrutado. Sin embargo, no es mi caso. Me encuentro tremendamente feliz de haber conocido a gente maravillosa, de haber charlado con ellos y de, tal vez, haberles sacado una sonrisa de vez en cuando, pues esto me crea una satisfacción enorme.