martes, 23 de febrero de 2016

Everything begins with just a hello.

Hola.

Probablemente te habías olvidado de esto. Ha pasado mucho tiempo; incluso a mí me ha costado recordar la contraseña. Pero sigue aquí. Supongo que, en cierto modo, todavía me cuesta deshacerme de esto.

Sinceramente, he perdido la costumbre de escribir en estos sitios. Y... me cuesta mucho decir algo que medianamente tenga sentido pero, solo por una última vez, voy a hacerlo, o al menos intentarlo. Al fin y al cabo, este blog lo inicié única y exclusivamente por ti.

Quiero plantearlo como una mirada atrás, qué ha sido esto... Pues cuando quieres conectar los puntos es imposible hacerlo hacia delante; siempre tienes que echar la vista al camino que has recorrido. He de admitir que recuerdo muchas, muchas cosas. Cierto es que corresponde a una época muy importante de nuestras vidas y que, por tanto, caló hondamente en mi memoria.

Recuerdo la primera vez que me fijé en ti. Sería aproximadamente sobre septiembre u octubre de 2011. Yo empezaba 1º de Bachiller y tú estabas en 2º. Salías de clase y bajabas las escaleras principales del colegio, en dirección al claustro. Yo estaba sentado y te vi pasar. Recuerdo que el jersey del uniforme era casi más grande que tú. Recuerdo tu pelo: qué largo lo tenías. Tu flequillo, te tapaba toda la frente y tenía una forma ondulada que terminaba justo por encima de tus cejas. Recuerdo tu mirada: inocente, seria y a veces perdida. Podía ver la herida tras la sonrisa.

Recuerdo haberte visto por el colegio otras muchas veces. Alguna vez me miraste, pero yo tímidamente desviaba la vista hacia otro lado, como fingiendo no existir. Seguro que todavía sigo poniendo a veces cara de tonto.

La primera vez que hablamos fue el 2 de diciembre de 2011. Celebrábamos unas convivencias un fin de semana en el colegio. Ibas disfrazada de Caperucita Roja e ibas pidiendo tapones de botellas a la gente. Creo que te pregunté para qué los querías, me burlé un poco de ti y enseguida intenté ayudarte. Cuando te encontré unos cuantos, una sonrisa cabalgó de punta a punto en tu rostro, levantando tus mejillas. Seguimos bromeando un par de veces más ese fin de semana. Al terminar tenía claro una cosa: quería seguir hablando contigo.

Rápidamente, como psicópata-maníaco que soy, te encontré en redes sociales (Bendito Tuenti). A partir de ahí, aprovechaba cualquier ocasión en que nos cruzáramos por los pasillos o en el recreo para intentar sacarte cualquier conversación: burlándome de los tapones, de caperucita, cualquier cosa. 

En algún momento decidí empezar a hablarte por el chat de Tuenti también. Y poco después ya estábamos hablando por Whatsapp (me lo instalé porque me lo dijo Claudia; no lo tenía ni 2 semanas en aquel entonces). Durante esas vacaciones de Navidad he de confesar que mi momento favorito del día era cuando por las noches empezábamos a hablar y a divagar hasta descifrar todos los secretos de nuestro cosmos. Y nos compartíamos canciones (te pasaba miles de canciones), y confesábamos nuestros gustos, lo frikis que éramos (somos). Que amamos con orgullo el color amarillo, a pesar de que la sociedad no nos comprende.

Por aquel entonces me convertiste en alguien de tu pequeño círculo cuando me compartiste tu blog. Poco a poco empezaste a abrirte conmigo, a mostrarte tal y como eres. Recuerdo que un día de marzo te quitaste tu armadura y presentaste a la verdadera Andrea. Exactamente el día que me hablaste de Edu. Fue con una entrada de tu blog. "What am I to say", de Sum41. El día que me enseñaste la mayor herida de tu corazón me estremeciste. Hoy en día sigo escuchando a menudo esa canción y soy incapaz de evitar las palpitaciones y alguna que otra extrasístole. La escucho en bucle, una vez detrás de otra. Me hace sentirte, pensar en ti. A la par que es capaz de romperme, me alivia y me cura por dentro.

Sigo recordando muchas otras cosas. Recuerdo cuando ultimábamos detalles de la FLL en el colegio y tú tenías jaleos preparando decoración para la convivencia. No podía parar de hacerte fotos, ni de reírme contigo, o de aprovechar cualquier excusa para bajar al patio, donde estabas. Recuerdo que a la hora de comer, aproximadamente, te pusiste a hablar por teléfono y te apartaste. Te sentaste en mitad del patio viendo la excavación en la montaña y yo desde el aula en la que trabajábamos me quedé totalmente obnubilado mirándote. Recuerdo cuando nos encontramos en el Mercadillo Medieval y los minutos se hicieron horas. 

Recuerdo la noche de la fiesta de Xolombo (o Xalambo como se llame). Recuerdo estar hablando con alguien. Escuchar tu voz pronunciando mi nombre, girarme y verte con tu vestido. Ibas jodidamente preciosa. Tardé en reaccionar. Intenté pasar tiempo contigo esa noche, pero obviamente estabas pendiente de tus amigos y no fue así, por lo que estuve taciturno por lo general.

Recuerdo el Jueves Santo de Semana Santa y cómo Claudia maquinaba en la sombra con nosotros. Organizando cafés en los que dejarnos solos; y que esa noche por la procesión te busqué y encontré.

Recuerdo la foto que te prometí en Capri. Los medallones de Italia. Hablar contigo en vez de con mis padres cuando cogíamos WiFi en el hotel. Recuerdo las clases de Olimpiadas de Geología. Recuerdo el dibujo y el texto que te hice por tu cumpleaños. Recuerdo empezar a leer "Los Juegos del Hambre" y que me pasaras una foto en Madrid con un cartel de la película. Y que me dejaras el libro del "Sinsajo". Y, joder, dejarte aquella maldita nota.

Recuerdo darme cuenta de que no sentías lo mismo. Recuerdo ser consciente y que me doliera. Recuerdo estar horas y horas quejándome con Andrea B e incluso llorar ambos por nuestros desamores. Recuerdo el viernes 4 de mayo de 2012 y no poder esconderlo más. Salías de un examen de lengua y te estuve esperando a la salida. Recuerdo la cara que pusiste y las palabras que usaste: "estoy en una época que nadie me puede gustar". Recuerdo haberte dicho algo en uno de tus peores momentos. Y pensar que incluso cagándola así acabé en tu casa...

Aunque deberías ver que no todo era malo. Piénsalo. Gracias a mí, Raquel y tú tuvisteis muchas fotos en vuestra graduación. Algo es algo.

A pesar de todo, para mí, tú eras el Sol. Eras toda la luz. El motor que hace que el aire sea viento, la tierra se mueva y que la vida florezca.

Pero poco a poco te estabas apagando. Veías que tus sueños se alejaban y cada vez podías estirar menos el brazo para alcanzarlo. Y quizás yo era un lastre que todavía te arrastraba más hacia abajo. No fue mi intención, pero tampoco fui lo mejor en aquellos momentos. Por todo aquello, te sigo diciendo lo siento.

Y un día la luz desapareció. Tu llama ya estaba consumida. La única opción que quedó fue que cada uno cogiese su camino.

Recuerdo ese verano como algo muy raro. No paraba de pensar qué sería de ti. Odiaba no poder hablarte, ni poder preguntarte qué tal estabas. Te eché mucho de menos todos y cada uno de los días de ese dichoso y maldito verano.

Un día de Septiembre, hablando con María A, me dio una noticia: habías entrado a Medicina, te ibas a Huesca. De alguna forma, un escalofrío me sacudió. Me alegraba por saber que entrarías, pero me imaginaba un no volver a verte el pelo nunca más, sobre todo porque por entonces no nos hablábamos. Al día siguiente volví a ver tus mejillas sonreír y consideré que significaba el fin de esta historia. 

Por suerte, desde entonces, me las he apañado para conseguir volver a verte aunque sea una vez cada 2-3 meses, siguiendo escribiendo más capítulos y anécdotas. Aun así, cada día te acabo echando más de menos.

El resto ya más o menos lo conoces. A pesar de los más de 500km seguimos riendo y sufriendo, y viviendo. Aunque hayan pasado los años, seguimos cagándola y cometiendo los mismos fallos que antes, pero lo importante es que ahora somos más fuertes. Nuestros horizontes son distintos y nuestras fronteras quedan muy distantes. Nuestras vidas son diferentes y seguimos luchando por conseguir y alcanzar nuestras metas.

Hay más historias dignas de mencionar, como cuando nos dedicamos a planificar en la sombra la vida de Raquel, cuando viniste a vernos a Alicante o las miles de veces que me toca a mí ir a Orihuela. Ah, sin olvidar cuando viniste a verme a Rojales y a Guardamar... Oh, espera... ¡¡¡Eso nunca ha pasado!!!

Siempre que me lo preguntan respondo lo mismo. Y no tengo motivos para esconderlo. La vez que más enamorado he estado nunca ha sido de ti. ¿Qué es lo que vi en ti? No lo sé, no es nada en concreto y creo que tampoco hay razones. No lo elegí. Fue así, yo solo me dejé llevar. Con toda sinceridad, aún con todos los problemas que surgieron, creo que nunca he sido tan feliz que cuando te conocí. Fuiste una bocanada de aire fresco en mi vida. Un botón de reinicio. Algo que echo de menos ahora mismo y temo que no vuelva a pasar. De algún modo, mirando hacia atrás y viendo dónde hemos llegado, creo que puedo afirmar que no me arrepiento de nada. Verdaderamente echo de menos sentir las cosas que sentía hace 4 años.

Adoro cuando puedo verte. Me encanta ver a esa chica que vi bajando las escaleras hace 5 años. Me encanta cuando te ríes y cuando tus mejillas pueden curar cualquier dolor que tenga, cuando aparece ese pliegue bajo tus ojos al sonreír. Cuando te obcecas y cuando se te va la cabeza. Cuando miramos a las estrellas y el universo nos rodea y hablamos del destino. Adoro la forma en que eres natural y cuando te conviertes en una explosión de ilusión porque ves un póster de BB8. A pesar de lo que parezca, me gusta esperarte debajo de tu casa y verte bajar las escaleras; supongo que me recuerda a años atrás. Y odio cuando dejan de sonar las canciones de tu móvil en mi coche, porque significa que estás lejos. Adoro cuando pones caras y cuando te cabreas y te picas; por no hablar de cuando despotricamos de la llorica de Raquel porque dice que no se come un rosco y te pones a criticarla. Me encanta la forma que tienes de ilusionarte con cualquier trasto o tontería que puedas encontrar. Por encima de todo amo tus fotos de pequeña jugando a Pokemon. Adoro cuando mandas audios y pareces que estás perdida por el mundo.  Odio no tenerte cerca. Pero me gusta saber que te has convertido en toda una mujer y que, aunque tengas tus rachas, eres feliz con la vida que has encontrado allí.


Hoy, mientras contemplaba la ISS me he dado cuenta de que me da igual ver un trozo de chatarra espacial dando vueltas. Lo que me importa es saber que tú y yo estamos viendo directamente lo mismo. Me hace sentirte cerca. Me hace notar que estás a mi lado. Y eso me alivia y me cura por dentro.



Espero que lo que te dice este necio te funcione para ver que eres alguien inmensamente valiosa. Que no hay absolutamente nada , y repito, NADA, por encima de ti. Que, a pesar de ser bajita, eres demasiado grande incluso para que seas consciente de ello.

Nada puede pararte. Nada puede ponerte límites. Nadie puede hacerte sentir mal. 

En fin. Eres lo mejor que tengo. No dejes de estar a mi lado. No desaparezcas nunca de mi camino. 

Donde quiera que estés. A pesar de lo que pueda pasar.
Sin importar la distancia. A pesar de lo que pueda venir o lo que pueda desaparecer.
Con todo mi ser y todo mi corazón.


Te quiero.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Finally Free

Algunos dicen que nada es para siempre, tarde o temprano llega el fin, la hora de terminar algo. A veces da tiempo a decir adiós. Otras veces, las cosas se van de las manos y todo acaba de forma repentina y sin poder arreglar nada, yo me alegro de que no sea así.

"Recoge los capullos de rosas mientras puedas, los buenos tiempos pasan pronto; y esta misma flor que hoy sonríe, mañana morirá."

Aprovecha el momento, mientras puedas... El momento, que antes parecía tan lejano, está aquí, y es tu turno. Siempre has tenido un sueño, lo has perseguido con todo tu ser y ahora que está delante de ti, no te lo pienses, ve tras él, vuela. Tienes el futuro de tu lado, te va a ir bien; sé que cualquier cosa que hagas te hará brillar, así que no pierdas ningún día en dudas...

Esta historia termina donde empezó, con un simple "Hola". Esta parte ya quedó zanjada, por eso no volveré a escribir más en este blog. Quiero expresar una cosa: las grandes historias nunca acaban y, como se ha podido demostrar, las cosas más importantes, como esta, no lo harán con tanta facilidad, no lo olvides nunca.

Han pasado las estaciones y, mientras volvemos a observar el atardecer de carmesí, llega el momento de decir adiós y soltar las manos. Busca tu camino, yo seguiré las huellas que has dejado. Aprovecha el día, no estés triste; siempre, para cualquier cosa que necesites, caminaré a tu lado. Todo irá bien.

Volveremos a vernos, amiga mía. Algún día pronto.


viernes, 13 de julio de 2012

Inalcanzable

¿Estamos aquí abajo por la misma causa? No sabemos por qué nos mantenemos aquí. Cuando los momentos se empiezan a romper pierdes la pista de en qué lugar tienes tu cabeza. Pero yo soy inalcanzable.

¿Qué piensas cuando tu cabeza está saturada y completa? No nos basamos en lo que tenemos, lo estamos retomando donde todavía no estamos.

Una vez me di cuenta de que me había vuelto correcto. Pero no me refiero a ser educado... O uniformado, haciendo girar el mundo a mi ritmo.

Introdúcete en la oscuridad por aquello que puedas buscar, viaja esa gran distancia en tu mente. El mundo se hace más fuerte a medida que empiezas a tratar las cosas. Dirígete a nacer lejos de morir. Me he quedado sin nada otra vez más, sin nadie a mi lado. Estamos para desaparecer, sabes que lo intenté, sabes que lo intentamos.... Dispárame.

Cada vez siento como si perdiera más y más la Fe en las cosas, como si la existencia fuera una mera transición. Necesito algo distinto, esto no culmina, me siento vacío. Dentro de mi interior no existe nada, nada que me dé respuestas, nada que demuestre evidencias de lo que necesito. Lo único que noto es que cada vez es más inalcanzable, más imposible.

No es la ocasión ideal para lamentarnos, ni para echarnos la culpa, ni para saber quién fue el que ha cambiado; ambos nos hemos convertido en algo distinto a lo que éramos. Pero está claro que por mucho que intento reconducir y concentrar mis ideas en algo que no seas, no lo consigo... ¿Por qué? Porque eres inalcanzable.

Porque cuando estaba en la oscuridad pude ser iluminado, no me hacía falta estar en ningún otro sitio, porque pensaba que había alcanzado lo que necesitaba, que estaba en mi Empíreo. Pero cuando más creía que lo había alcanzado y que estaba en el lugar adecuado, más rápido y de repente empezó a alejarse, y desde entonces no he sentido que se acercara a mí. Y tal vez no necesito que se acerque, pero no quiero que se aleje, que sea inalcanzable.

Causa un vacío, es una rompecabezas sin encajar, un rompecabezas al que le han dado la vuelta y contiene otra imagen, pero que sigue sin estar completa. Pero lo que duele no es que ese rompecabezas quede incompleto, es que las cosas cambien y que no vuelvan a encajar, que te rechacen y no quieran volver a saber nada de ti, incluso cuando eres necesario en los momentos más difícil.

Supongo que no era realmente mi Empíreo, pero sí un lugar en el que necesitábamos. Las cosas se han vuelto a otro lugar, el correcto, pero no termino de saber si lo definitivo. Por mi parte, no dejaré que esas piezas caigan ni se pierdan, espero que las tuyas tampoco... Que te vaya bien.

Ahora ese mundo de sueño y de estabilidad es mi Empíreo, ese que es inalcanzable. Lo más alto de los cielos no está todavía accesible para mí, necesito los pasos de una escalera que me permita llegar a él... Mientras tanto sigo cayendo y localizando más inalcanzable los buenos momentos que perdí... Ojalá volviera a recordar... Necesito dormir, volver a construir mis recuerdos...

Sueña. Sueña. Sueña. Sueña hasta que tus sueños se hagan realidad.

jueves, 12 de julio de 2012

Parada 1

Abro los ojos. Siento mi vista cansada. Veo cómo me encuentro en mitad de esta tenue atmósfera de luz anaranjada, creada por las luces de la bombilla del ventilador que cuelga del techo, en el comedor de casa. Me encuentro solo, puesto que es bastante tarde y mi familia duerme, dado que mañana trabajan, pero yo dispongo de mucho tiempo libre, ya que es verano y me puedo permitir pasar noche tras noche, sin hacer nada de provecho.

¿Qué hago? Nada. Simplemente estoy hora tras hora, esperando e intentando que pase el tiempo lo más rápido posible, aunque para ello podría dormir, pero es una solución bastante fácil.... Yo prefiero hacer otras cosas... Y estas cosas no son propias para noches de verano. En realidad no son propias para ninguna otra época, al menos del modo en que suelo hacerlo con normalidad.

Soy un nostálgico, no lo puedo evitar, es algo propio de mí. Mi forma de ser me hace comportarme de una forma en la que busque relación de cualquier presente con el pasado. Dicen que es bueno conocer el pasado, para poder entender el presente y poder anticipar el seguro. Ojalá no fuera siempre así... Porque a veces nos vemos encerrados en un bucle en el cual nos ahogamos en nuestra propia mierda.

Hace cosa de un año, mientras escuchaba La Rosa De Los Vientos, quedé fascinado por la verdad que se dijo en uno de los momentos de tertulia. La conclusión era que el verano era la época más triste del año. Pues bien, muchas veces la imagen que tenemos del verano es la fiesta y la playa, con desfases y celebraciones eufóricas e incluso desenfrenadas a veces... Pero la realidad no es del todo así...

La mayoría de suicidios son en verano. ¿Será por algo? La causa se debe a que cuando las personas pierden la rutina de sus vidas, con tanto tiempo libre uno no tiene otro remedio que pensar. Y cuando uno piensa da para muchas cosas... En estos tiempos que vivimos, es muy fácil pensar en los duros momentos que estamos viviendo y en la escoria que rodea esta sociedad, ya sea por falta de dinero, incendios, tragedias, hambre, muerte, escándalos, soledad, pobreza, amor.... Tener mucho tiempo libre a veces nos da a creer que somos unos desgraciados.

Muchos queremos el verano para desconectar, pero no es tan fácil. Echamos de menos muchas cosas, yo al menos... Buscamos encontrar una respuesta o llamada de atención en nuestra espera... Aunque ello muchas veces provoca sentirnos solos, sentir que nadie te apoya... Aunque a veces es peor querer ayudar a alguien que se ha olvidado de ti, que no te busca cuando lo necesitas.

Yo sigo esperando aquí, a que este tupido velo de ignorancia, como si no nos conociéramos de nada, o que nada haya pasado, sigue aquí, cada vez con más fuerza, cada vez más lejos, distanciando nuestras vidas hasta caer en el olvido de la noche que te absorbe sin misericordia alguna, pues hay cosas que nunca perdonan, como el paso del tiempo, o el odio y el rencor que siento al escribir estas palabras de frustración.

Respiro... Me doy cuenta de que es mi obsesión compulsión. Me doy cuenta de que no actúo yo. Estoy cansado. Han sido duros momentos y recuerdos muy feos, debo recuperarme. Lo mejor que puedo hacer ahora mismo es apagar este ambiente que me encierra y saltar sin paracaídas sobre mi cama, al interior de este fantástico mundo de los recuerdos, en el que todavía quedan motas y trazos efímeros, recuerdos imcompletos y parciales, de cuando era tan desgraciado en mi miseria personal..... que era feliz...

Pero siento que tú no necesitas esta felicidad del mismo modo que yo.


domingo, 8 de julio de 2012

Metropolis Part 3: Prólogo

Como una mirada interior, una instrospección o una conversación con tu pasado.... Recuerdos y nostalgia de los buenos y felices momentos mezclados en un cóctel nocturno con el agrio sabor de nuestras malas experiencias en un diálogo propio en el que no buscamos nada de interés, pero que encontramos respuestas satisfactorias, ya sea por lo que puede significar, bueno o malo.

Flashback. Al igual que Totò recordando su vida en Cinema Paradiso, sus alegrías y sus desgracias. Una vida cambiante, tras el cambio de estaciones. Vidas que entran en tu vida, y que desaparecen de golpe. El odio, el rencor, la ira o la muerte, marcadoras de los momentos en ausencia de amor. Nuestros familiares y nuestros amigos y enemigos, que nos han hecho ser como somos.

Historias de arrepentimiento, historias de perdón, historias de dolor... El reflejo de nuestro propio sufrimiento, angustia y desesperación cuando no creías que nada se podía solucionar y que no sabías dónde ir. Oscuros y casi eternos pasajes de nuestras vidas. La sensación de estar perdido en tu auténtica soledad.

Echarte de menos a ti mismo, tal vez sea la causa por la que penetras en esta Metropolis, esta ciudad en la que no sabes qué es de ti, en la que te pierdes por sus bares, parques, cines, calles.... Una ciudad de ángeles de soledad, en la que viajas por tu vida, aquella que perdiste... Una ciudad en la que podrás gritar con mortífagos árboles y aquellos que pasaron por lo mismo, aquellos cuyos ángeles se convirtieron en demonios, esos demonios que un día se hicieron de ti.

Tal vez te creas solo en esta travesía, pero de forma implícita tal vez te des cuenta de quiénes son tus acompañantes. Hablo de aquellos que te guiarán hasta encontrar aquella expresión personal de lo que eres, aquellos que te conducirán hasta ti mismo, no porque sepan dónde estás, sino porque ellos son los que te crearon, el resultado de tu vida, tu rosa de los vientos.

¿Somos dueños de nuestra vida....? o ¿existe una realidad que escapa de nuestra jurisdicción y que nos empuja por complicados caminos, actuando día a día, acercándonos poco a poco y situándonos de forma implícita a ese lugar del Universo que nos corresponde, apartando aquello que no sea necesario?

Esta versión nostálgica y expresionista de la realidad que vivimos irá dibujando los trazos que perfilarán este estadio pasajero de nosotros mismos. Espero que me acompañes, a visitar el lado oscuro de mi luna personal.

Por todo lo que es ahora, por todo lo que fue y por todo lo que queda por llegar.





"Ora che ho perso la vista, chi vedo di più"

lunes, 2 de julio de 2012

No dejaré que esto se vaya

Quiero que este momento no acabe nunca, en el que todo es nada sin ti. Esperaría aquí por siempre, solo para ver su sonrisa una vez más, porque es cierto, no soy nada sin ti.

Después de todo, yo también he cometido mis errores, me he tropezado y he caído, pero quiero decir estas palabras de una vez por todas.

Los pensamientos leen sin hablar, por siempre, lo sé. Los recuerdos caen al suelo. Sé qué hice y cómo lo hice, no voy a dejarlo escapar, porque sé es cierto, no soy nada sin ti.

En esas calles por las que he caminado solo, sin saber dónde ir, he llegado a un final.

Enfrente de tus ojos, cae desde los cielos, cuando no sabes qué es lo que estás buscando, o lo que encontrarás...

Quiero que sepas, además de todo lo demás, que de no dejaré que esto se vaya, no lo dejaré escapar, estas palabras son mi alma y mi corazón. Guardaré este momento, mientras hago sangrar a mi corazón para demostrarlo. Y no quiero dejarlo ir...

domingo, 24 de junio de 2012