jueves, 12 de julio de 2012

Parada 1

Abro los ojos. Siento mi vista cansada. Veo cómo me encuentro en mitad de esta tenue atmósfera de luz anaranjada, creada por las luces de la bombilla del ventilador que cuelga del techo, en el comedor de casa. Me encuentro solo, puesto que es bastante tarde y mi familia duerme, dado que mañana trabajan, pero yo dispongo de mucho tiempo libre, ya que es verano y me puedo permitir pasar noche tras noche, sin hacer nada de provecho.

¿Qué hago? Nada. Simplemente estoy hora tras hora, esperando e intentando que pase el tiempo lo más rápido posible, aunque para ello podría dormir, pero es una solución bastante fácil.... Yo prefiero hacer otras cosas... Y estas cosas no son propias para noches de verano. En realidad no son propias para ninguna otra época, al menos del modo en que suelo hacerlo con normalidad.

Soy un nostálgico, no lo puedo evitar, es algo propio de mí. Mi forma de ser me hace comportarme de una forma en la que busque relación de cualquier presente con el pasado. Dicen que es bueno conocer el pasado, para poder entender el presente y poder anticipar el seguro. Ojalá no fuera siempre así... Porque a veces nos vemos encerrados en un bucle en el cual nos ahogamos en nuestra propia mierda.

Hace cosa de un año, mientras escuchaba La Rosa De Los Vientos, quedé fascinado por la verdad que se dijo en uno de los momentos de tertulia. La conclusión era que el verano era la época más triste del año. Pues bien, muchas veces la imagen que tenemos del verano es la fiesta y la playa, con desfases y celebraciones eufóricas e incluso desenfrenadas a veces... Pero la realidad no es del todo así...

La mayoría de suicidios son en verano. ¿Será por algo? La causa se debe a que cuando las personas pierden la rutina de sus vidas, con tanto tiempo libre uno no tiene otro remedio que pensar. Y cuando uno piensa da para muchas cosas... En estos tiempos que vivimos, es muy fácil pensar en los duros momentos que estamos viviendo y en la escoria que rodea esta sociedad, ya sea por falta de dinero, incendios, tragedias, hambre, muerte, escándalos, soledad, pobreza, amor.... Tener mucho tiempo libre a veces nos da a creer que somos unos desgraciados.

Muchos queremos el verano para desconectar, pero no es tan fácil. Echamos de menos muchas cosas, yo al menos... Buscamos encontrar una respuesta o llamada de atención en nuestra espera... Aunque ello muchas veces provoca sentirnos solos, sentir que nadie te apoya... Aunque a veces es peor querer ayudar a alguien que se ha olvidado de ti, que no te busca cuando lo necesitas.

Yo sigo esperando aquí, a que este tupido velo de ignorancia, como si no nos conociéramos de nada, o que nada haya pasado, sigue aquí, cada vez con más fuerza, cada vez más lejos, distanciando nuestras vidas hasta caer en el olvido de la noche que te absorbe sin misericordia alguna, pues hay cosas que nunca perdonan, como el paso del tiempo, o el odio y el rencor que siento al escribir estas palabras de frustración.

Respiro... Me doy cuenta de que es mi obsesión compulsión. Me doy cuenta de que no actúo yo. Estoy cansado. Han sido duros momentos y recuerdos muy feos, debo recuperarme. Lo mejor que puedo hacer ahora mismo es apagar este ambiente que me encierra y saltar sin paracaídas sobre mi cama, al interior de este fantástico mundo de los recuerdos, en el que todavía quedan motas y trazos efímeros, recuerdos imcompletos y parciales, de cuando era tan desgraciado en mi miseria personal..... que era feliz...

Pero siento que tú no necesitas esta felicidad del mismo modo que yo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario