viernes, 11 de mayo de 2012

Irracionalidad

A veces pensamos mucho las cosas. A veces pensamos tanto que nos volvemos racionalmente irracionales y no vemos las cosas como son. A veces simplemente necesitamos ser irracionales. Tener 20 segundos de locura, para ser libres de los lastres que nos frenan. Todos tenemos estos lastres: malas experiencias, recuerdos, nostalgia, dolores, pensamientos de momentos mejores, sueños... Sueños que pudieron ser y no fueron. Tal vez estos sueños no lo fueron por la simple razón de que no eran posibles. Es entonces cuando hay que afrontar la verdad. Y la verdad es la verdad, así que todo lo que podemos hacer es vivir con ella.

Ver las cosas desde abajo es difícil, pero si no llega un momento en el que consigamos despegar, lo único que haremos será seguir hundiéndonos. Y ¿por qué hacemos las cosas o por qué no las hacemos?... Después de mucha reflexión y planes de futuro que no llegarían a ningún lado, decidí pasar a la irracionalidad y actuar de la forma que debería actuar, rápida y concisa; dejé de reflexionar y afronté la verdad.

Y sí, lo hice. Y me siento orgulloso de haberlo hecho. Encontré lo que sabía que iba a encontrar, pero la libertad efímera de ese momento me liberó de la angustia que otro espacio de tiempo, inversamente proporcional a este efímero, me tenía sometido. Ese momento efímero me hizo libre. Aunque dijera que no, sé que las cosas no volverán a ser iguales, pero es muy tranquilizador saber que ella sabe la verdad.

De vuelta a mi ciudad, Metropolis. Para nada esto significa un adiós. 

A veces, los mayores deseos no se cumplen, pero esto no supone que tengamos que dejar de soñar hasta que se hagan realidad... Dream On.


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