Hoy he experimentado sensaciones muy fuertes. Todos sufrimos mucho por los acontecimientos que se nos presentan en la vida. Dolores de amor (también conocidos vulgarmente como temas chorbiles en mi jerga personal) o el dolor de la muerte de una persona a la que amábamos. Estos palos que nos da la vida nos tiran al suelo. Nos sentimos hundidos, ahogados en una angustia que nos somete. Todos sabemos esa frase que dice: "Caerse está permitido, levantarse es obligatorio". No para todos es igual de fácil. Por suerte, contamos con unos seres, a veces odiados y otras idolatrados: amigos (o hamijos). Los verdaderos, esos seres altruistas que pasarían horas y horas y días y días y años y años, dejando otras cosas a un lado para darte un poco de su tiempo. No pases un día sin apreciarlos y sin agradecerles lo geniales e importantes que son para ti y actúa como tal.
He encontrado, en una canción (cómo no...), la frase que resume perfectamente a mi circulo de amigos. Les dedicaría todas las palabras que existen en el mundo para compensarles por el tiempo, que a lo largo de su vida han dedicado en mí. Esto me anima día a día a ser mejor amigo. Porque, haciendo feliz a otros es como uno encuentra verdaderamente su felicidad. Al menos yo...

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